lunes, 14 de mayo de 2012

Memoria en Viaje


A veces cortaba pedazos de almíbar
para igualar las lunas de breteles innegados.
Sentaba hilos de jíbaros,
derrapados en imágenes de televisión incuestionable.
Surcando paladares en favor de un dulce trueno,
ahogaba desilusiones atravesando
los espejos tibios de la mentira.
(Ahondando el tránsito del helado malabar,
jugaban dioses en jardines de nieve y miel.
Llorando en soles y destapando orquídeas,
evanescían el tráfico desquiciado de una vía
láctea de iluminación enverbenada.)

A veces sonreía desde el fondo del silencio,
arremangando las lluvias de la medianoche
y aguantando la respiración
para no mojarme.
(Simplificando el olvido en los caminos,
atravesaba todas las lluvias de azúcar ardiente
recapítulando densidad y vendiendo la esencia,
cumbre obra de la turbación,
en trazo final
de espanto y orquesta.)

3 comentarios:

  1. Demoledor. A veces transitamos entre el espanto y orquesta, en esa búsqueda incesante de breteles innegados, de obra propia, de camino propio, mejor dicho, entre la lluvia de medianoche, esa que empapa, impiadosa e indiferente. Felicitaciones, por sus versos, Conde.

    Abrazo

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  2. Gracias Horacio. Siempre un cariño tenerlo por aquí.
    Espero que todo ande bien, o lo mejor posible. O en su propio camino...

    Un abrazo.

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  3. Conde:

    Hago mi visita, según acostumbro, buscando nuevas combinacionnes alfabéticas y releyendo por placer.

    Yaquestamo le comento por si las mosca, hacen un par de días los "amigo" cerraron mi sucucho... unque se opongan sigo pa delante en Caballo De Fuerza

    Si quiere, pase y vea, Chás gracia.

    Dejo abrazo.-

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Haga el favor de mentirme de la manera más piadosa posible en este espacio.